El eje del pelo emerge de las células de la matriz del bulbo piloso, alimentado por vasos y nervios de la papila. El transplante de unas pocas células de la papila, subyacente a la matriz de los folículos pilosos activos, permite la regeneración de un folículo completo.
Durante muchos años fue asumido que la papila, o yema vascular que alimenta la porción más profunda del folículo, dirigía el ciclo y la regeneración del pelo. Inducía la aparición de actividad de nuevo en el folículo.
Recientemente, este modelo ha sido cuestionado. Cerca de la inserción del músculo erector del pelo, existe una protuberancia, a nivel de la porción estable del folículo u ubicado a nivel de la vaina radicular externa, que contiene células pluripotenciales capaces de regenerar el epitelio de la matriz para la fabricación del nuevo pelo.
El control del ciclo del pelo parece estar relacionado con una compleja interacción entre la protuberancia y la papila, potencialmente vinculada al EGR, (Epidermal Growing Factor o el Factor de Crecimiento Epidérmico). Según esta hipótesis las células pluripotenciales de la protuberancia son capaces de diferenciarse hacia una nueva matriz e iniciarse una nueva fase anágena.
Se han descrito citoquinas secretadas por las células papilares tras el efecto del complejo hormona-receptor a nivel de citoplasma y núcleo que son auténticas reguladoras de la entrada en actividad de las células de la protuberancia. Al parecer estas citoquinas pueden tener efecto regulador activador e inhibidor y son las responsables de inducir la aparición de pelo bajo la presión hormonal. Las citoquinas estimulan la multiplicación de las células madre de la protuberancia y estas aumentan su cantidad y migran a la matriz, diferenciándose en queratinocitos fabricantes del tallo piloso.